ELENA PALACIOS | ZARAGOZA

Todo surgió un día cualquiera, con la intención de aprovechar un descuento de una compañía cualquiera. Le dije a mi amigo Pablo si nos íbamos a algún lugar cualquiera. Sin embargo, esta no es la historia de un viaje cualquiera. Comenzamos nuestro viaje con una idea poco desarrollada de lo que íbamos a hacer exactamente. Sólo teníamos claro que aterrizaríamos en Skopje, la capital de Macedonia, y que una semana más tarde teníamos un vuelo de vuelta desde Sofía, la capital de Bulgaria.

Es día 30 de Noviembre y tras muchas horas de viaje y sueños interrumpidos (aunque he de decir que se duerme bastante bien en el parquecito infantil del aeropuerto de Barcelona – El Prat) llegamos al aeropuerto de Skopje.

Nos costó encontrar la manera de llegar a la ciudad, ya fuese por sueño o por la alucinante incomprensibilidad del idioma local (el macedonio utiliza el alfabeto cirílico). Tras intentar hacer autoestop, finalmente cogimos un Autobús de Vardar Express por 175 Dinares Macedonios cada uno (casi 3 euros), aunque también podías ir en taxi por 20 euros o por 10 en el caso de que te topases con uno “no muy legal”.

La primera impresión que tuvimos al ver la ciudad desde el bus fue “¡qué soviético todo!”, y es que los edificios eran muy simples y similares entre si, y en ellos predominaba el hormigón y las líneas rectas. Así eran construidos en una sociedad bajo la influencia de un régimen socialista. Tras este paisaje venía uno peor, se respiraba pobreza en el ambiente, los edificios parecían cada vez más destruidos y se alzaban casas, incluso de madera, sobre espacios verdes descuidados que, desde luego, recordaban más a un pueblo deshabitado que a la capital de un país. Los coches, e incluso los autobuses urbanos (por cierto, algunos similares a los londinenses de dos plantas) parecían sacados de otra época.

Boulevard Kuzman Josifovski Pitu | E. P.
Autobús urbano de Skopje | E. P.

Y no, no es que estuviésemos en las afueras. Tras llegar a la estación de autobuses echamos a andar por la que parecía una avenida principal. No teníamos mapa porque aunque intentamos pedir uno en un hostel (que en realidad era una humilde casa particular), no lograron entendernos en inglés. A los pocos minutos ya estábamos junto al río Vardar y aquí el entorno cambiaba. Drásticamente.

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Mother Theresa Square | E. P.

Caminamos por Mother Theresa Square, es un paseo teñido de blanco, donde los edificios se presentan exuberantes y majestuosos, estamos ante grandes, llamativos e impecables edificios decorados de forma imponente. Por sus columnas y su blancura recuerdan a la arquitectura griega.

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Museo Arqueológico de Skopje | E. P.
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Estatua de Philip II de Macedonia | E. P.

Sin embargo parecen bastante nuevos y alguno está totalmente vacío por dentro. Más tarde descubriríamos que se trataba del Museo Arqueológico y del Ministerio de Asuntos Exteriores. Conforme avanzamos por el paseo junto al río descubrimos nuevos secretos, a lo largo de la valla que separa la orilla, cada muy pocos metros hay una escultura de hierro diferente a la anterior. Y los puentes que cruzan de lado a lado están decorados de la misma forma. La construcción de esta zona formó parte del proyecto “Skopje 2014” cuya intención era evocar la gloriosa época de Alejandro Magno (originario de Macedonia) y reclamar así su paternidad frente a Grecia. 

A todo este alarde de lujo le acompañan unos altavoces en lo alto de las farolas por los que suena una música tranquila. El paseo termina en una plaza donde te reciben estatuas más grandes todavía, empiezas a ver hoteles de lujo, gente trajeada; riqueza, en definitiva. ¿En qué momento nos hemos ido a otra ciudad? ¿No estaba Skopje fuertemente azotada por la pobreza?

Pero las sorpresas que nos llevamos no terminan aquí, vimos a lo lejos una fortaleza y nos decidimos a visitarla. Empezamos a caminar por calles hacia lo que nos pareció que era el camino que subía hasta la fortaleza. Descubriríamos así la tercera Skopje. En esta nueva parte de la ciudad, que más adelante descubriríamos que era el Bazaar, las calles eran peatonales, mas estrechas y esteban pobladas de pequeños comercios; teterías y cafeterías, tiendas de ropa y complementos muy similares entre sí… Pero sobre todo destacaba la cantidad de minúsculas joyerías.

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Bazaar de Skopje (Morería) | E. P.
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Mercado en Skopje | E. P.

Continuamos paseando por allí hasta llegar a un mercado, aquí se podía encontrar de todo, no he visto más variedad de zapatillas deportivas ni por Internet. Después, todavía en busca de la fortaleza que habíamos visto, llegamos a una gran avenida llena de comercios grandes en los que en las farolas ondeaba la bandera macedonia junto a la albanesa, el porqué lo descubriríamos más adelante, en Serbia.

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Torre | E. P.
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Torre | E. P.

Minutos después cambiamos el rumbo y comenzamos a callejear intentando orientarnos. Subiendo una empinada cuesta vimos una vez más una torre alta y delgada, acabada en un cono, y nos empezamos a preguntar qué eran exactamente y porqué había tantas iguales a lo largo y ancho de todo el barrio.

Y justo al encontrar la fortaleza, lo descubrimos.

Son mezquitas, hay una en casi cada esquina del Bazaar y alrededores y es que la población macedonia es en un 40% de religión musulmana. El 60% restante pertenece a la iglesia Ortodoxa.

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Vistas desde la fortaleza  | E. P.

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Estatua de Alejandro Magno | E. P.

La fortaleza es un bonito paseo desde el que podemos apreciar unas alucinantes vistas de la ciudad y su alrededor, sin embargo el frío nos hizo irnos pronto de allí. Decidimos ir a tomar algo a la parte de la ciudad que aun no habíamos visto: La plaza de Macedonia. Igual lo lógico hubiera sido empezar por aquí, ya que es la plaza más céntrica. Aquí se erige una estatua a Alejandro Magno de 22 metros de altura, sin embargo ha sido muy criticada por la población ya que mientras el gobierno insiste en reclamar la identidad del país con la construcción de estos edificios y esculturas, la población vive con un sueldo medio de unos 300 euros al mes.

¿Suficiente Macedonia? Es día 1 de Diciembre y con la sensación de haber exprimido la ciudad en poco tiempo nos decidimos a continuar nuestro viaje, pero no sin cargar las pilas desayunando la mitad de la comida que había en el Hostel. Llegamos de nuevo a la curiosa estación de autobuses y debió notarnos perdidos una joven que preguntó si necesitábamos ayuda, ¿el problema? No es que no nos aclarásemos con el idioma, es que ni tan siquiera sabíamos cuál sería nuestra próxima parada. Nos enfrentábamos a una compleja decisión: Entrar en Kosovo es fácil, pero salir puede no serlo; si pretendes cruzar por la frontera a Serbia pueden ponerte muchas trabas. Si has entrado en Kosovo por cualquiera de las fronteras de Montenegro, Albania o Macedonia, los serbios, al no reconocer el país considerarán que has entrado en territorio serbio de manera ilegal y no te dejarán pasar. Por tanto ahora teníamos que pensar si iríamos primero a Serbia para cruzar la frontera a Kosovo desde allí y ahorrarnos ese problema, o si iríamos directamente a Pristina (capital de Kosovo) y posteriormente intentaríamos cruzar a Serbia por la frontera de Montenegro.

Ya fuese por la presión de la joven que nos quería ayudar o por querer movernos de allí ya, terminamos cogiendo un billete de autobús a Kumanovo, la segunda ciudad más grande de la antigua república yugoslava de Macedonia.

Kumanovo estaba cerca, pero en la ruta que haríamos si pasábamos por la frontera Serbia. Ingenuos de nosotros, querríamos haber aprovechado los baratísimos precios de Macedonia (el paquete de tabaco normal costaba en torno a un euro), pero decidimos encargarnos de las compras en Kumanovo. Mala idea. Pasamos en Kumanovo un tiempo exacto de 4 minutos. Debíamos alcanzar Presevo, uno de los primeros pueblos de Serbia tras la frontera macedonia, y cercano a la frontera kosovar. Conforme bajamos del autobús quisimos enterarnos si por casualidad salía un autobús en esa dirección. Yo llevaba apuntado el nombre en un papel, cuidadosamente trazado también en alfabeto cirílico y con esto en mano empecé a mirar los destinos escritos en la pared.

-¡Pablo, este creo que coincide, si que hay bus! A las 15:30 ¿qué hora es?

-Son las 15:27

Corrimos a la taquilla donde una mujer aceptó que pagásemos una mitad con los restos de Dinares Macedonios que llevábamos y la otra en Euros. Además avisó a un compañero para que fuese a parar el bus y que no se fuese sin nosotros. Logramos subir al bus, pero ¿lograremos cruzar la frontera a Serbia?

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