HÉCTOR RUIZ | ZARAGOZA

photo : vicens gimenezdigitalv@infonegocio.com +34 609273270 Barcelona
Fotografía: Vicens Giménez (El Correo)

Parece que se trate de un personaje de ficción al estilo de Tintín o Lara Croft. Pero ella es muy real: con su pelo rojo y su rebelde mechón platino al viento; así es como la mayoría de españoles la han conocido a través de sus pantallas de televisión. Unas imágenes que llegaban desde todas partes del mundo: Nueva York, Moscú, Buenos Aires, Roma, Viena, Hong Kong y Pekín es donde Rosa María Calaf (Barcelona, 1945) ejerció su profesión de corresponsal. Pero, a lo largo de su carrera, ha pisado fuerte en muchos más lugares, concretamente más de ciento sesenta países son los que ha conocido en sus cerca de cuarenta años de profesión.

La veterana corresponsal de energía desbordante se jubiló a los 64 años, tras haber cubierto los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008. Pero la jubilación no es sinónimo de retiro, y Calaf ha continuado más activa que nunca, ilustrando y marcando el camino a los periodistas que vienen detrás de ella a través de charlas y sin dar nunca una tregua a su maleta de viaje. Además, si hay que destacar una característica en su discurso, es el feminismo y la lucha que hay tras él. De hecho, recientemente, ha participado en Nosotras, la entrega de Salvados dedicada a analizar el sexismo presente en la sociedad, donde encontramos a una Calaf muy reivindicativa.

-¿Crees que es correcta la idea que tenemos desde España sobre la situación de la mujer en otros lugares como Rusia, China o países latinoamericanos?

-Depende de en qué sectores, pero de cero a diez creo que no llegamos a aprobar en cuanto al conocimiento de lo que está pasando fuera de nuestras fronteras.

-¿Dónde crees que se le tiene menos estima al género femenino y tiene menos derechos?

-Probablemente, en los países donde hay un fundamentalismo religioso severo. En según qué sectores de Israel el desprecio por la mujer es absoluto. Irán, por ejemplo, tiene una legislación en la que todavía el testimonio de una mujer en un juicio no es válido. Por supuesto, también hay que nombrar a nuestros aliados de los países del Golfo, cuyos nombres aparecen estampados en las camisetas de nuestros futbolistas y donde la discriminación es absoluta e intolerable.

fotnot_calaf
Rosa María Calaf recibe el premio a “Toda una vida” de la Academia de la Televisión.

Un mundo de hombres, así es el entorno en el que la veterana corresponsal tuvo que ejercer su trabajo. Algo que, de hecho, parece no haber cambiado. Calaf reconoció que durante la Guerra de los Balcanes sufrió un intento de violación, aunque no lo hizo público cuando ocurrió: “Decidí en aquel momento que no iba a montar un lío, cuando realmente en esa guerra había habido miles y miles de mujeres serbias, bosnias y croatas violadas. Y me dije: ‘Oye, yo estoy aquí porque quiero, ya sé lo que me estoy jugando’. Así que, con toda la rabia del mundo, porque lo que quería de verdad era estrangularle, opté por no hacer nada”, reconoció.

En 2014 sacó a la luz ese pasaje de su vida para denunciar la situación de muchas reporteras de guerra que en la actualidad siguen sufriendo este tipo de abusos. De hecho, en 2011, algunas organizaciones pidieron que no se enviase a más mujeres a El Cairo para cubrir la revolución egipcia, una petición que nacía de los abusos y violaciones que se estaban cometiendo contra las periodistas. Lara Logan (corresponsal de la CBS) es una de las víctimas; en su caso, fue rodeada por más de 200 individuos y agredida sexualmente durante más de una hora.

-¿De qué manera te ha afectado en tu carrera el hecho de ser mujer?

-Cuando yo empecé era más difícil porque en el ámbito del reporterismo internacional éramos cuatro gatas, pero todavía queda mucho por hacer. En mi tiempo el problema era que, una vez que ya habías conseguido superar la dificultad inicial y llegabas a tu destino, te encontrabas las dificultades autóctonas del lugar. La mayoría de esas barreras consistían en que hay personas que no están dispuestas a que las entreviste una mujer y sitios que no puedes visitar sin la compañía de un hombre o a los que, directamente, no te dejan entrar.

-¿Hay alguna ventaja en ser mujer para afrontar una corresponsalía?

-Yo siempre he asegurado que no me cambiaría en absoluto por un hombre porque he podido aprovechar mi condición de mujer para entrar en el mundo femenino. En todos esos países donde la represión es muy severa es en el ámbito de la mujer, alejada de la versión oficial, donde precisamente conoces la verdadera situación del país y de los derechos.

-¿Entonces hay ámbitos en esos países a los que los hombres no tienen tanto acceso?

-En situaciones de extrema violencia contra el género femenino, siendo mujer, te cuentan todo de una forma más profunda y te dejan entrar más en el aspecto personal. Así que por un lado es evidente que te limita el ser mujer y, por otro, te permite acceder a unos ambientes y unos ámbitos vedados para los hombres.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

En el desarrollo de su trabajo, Rosa María Calaf ha sido testigo de muchos de los grandes acontecimientos de nuestra época: en Moscú, vivió el desmoronamiento de la URSS tras la caída del Muro de Berlín; desde la corresponsalía de Buenos Aires, cubrió la llegada de las democracias en Latinoamérica; como corresponsal en Nueva York, vivió la época Reagan; y, entre sus últimos destinos, destaca su trabajo en el tsunami del Océano Índico de 2004. Respecto a esta última experiencia asegura que es “lo más tremendo que he vivido”.

-Imagino que 37 años dan para muchas anécdotas….

-Tengo miles de anécdotas, tanto en positivo como en negativo. Por ejemplo, en el conflicto de Sri Lanka, de lo que antes era Ceilán, durante una tregua logré entrar en un cuartel y hablar con el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ceilán. Era un lugar prácticamente inexpugnable pero yo, haciéndome un poco la tonta, fui avanzando controles y acabé sentada en la mesa del comandante y hablando con él.

Aunque la anécdota que siempre cuenta es… mejor si lo podéis escuchar de su propia voz ¿no?

Imagen principal: Marga Ferrer

Anuncios